Se continúa explicando en este post el contenido de los dos segundos estilos de estrategia a los que venimos refiriéndonos mencionados por Reeves, Love y Tillmans en su artículo de HBR. El primero de este post, tercero del cómputo total, consiste en actuar sobre el entorno y transformarlo para darle la forma que más interesa a la empresa para la que se esté trabajando, y el segundo, cuarto del conjunto de cuatro estilos de estrategia, no, en identificar el futuro hacia el que vamos, sino en imaginar y crear dicho futuro.

12957392548fvb3s-2El tercero, que se refiere a que la compañía se involucre en dar forma al entorno, está indicado para industrias emergentes en las que está todo por hacer y para sectores como el del software en el que las barreras de entrada no existen o son mínimas, el crecimiento es elevado, las tasas de innovación altas y la posición relativa de los competidores fluctúa de forma continua. 

El entorno resulta muy maleable en estas circunstancias y una empresa que sepa adaptarlo a sus necesidades puede tener mucho éxito. Microsoft en sus comienzos supo muy bien manejar la situación a su favor y conseguir prácticamente un monopolio mundial para el sistema operativo de los ordenadores personales.

La estrategia es cambiar a su favor el entorno en el que la empresa se mueve actuando sobre la creación de comunidades de usuarios, plataformas de clientes, prácticas empresariales, creación de estándares favorables, actuación sobre lo reguladores y realización de lobby entre los políticos.

Al igual que en el estilo adaptativo  de estrategia la flexibilidad de actuación debe ser máxima y hay que ser muy ágiles en cuanto a elegir socios, hacer marketing y escoger compañeros de viaje.

Internet y todas las compañías que se están creando alrededor de esta red de redes es el marco en el que este estilo de estrategia tiene su máxima vigencia y los autores mencionan a Facebook como un ejemplo de empresa que ha sabido actuar sobre el entorno para ponerlo a su favor.

El cuarto estilo, por ultimo, el visionario, es el que da a la empresa el poder de crear su futuro. Es el más ligado a la capacidad emprendedora de ciertas personas, y con frecuencia se une a la figura de los inventores-empresarios de principios del siglo XX como Edison, Graham Bell y otros (aunque en esa época la estrategia no se utilizaba y la gestión era muy básica), y al de lo emprendedores actuales.

El futuro para los que practican este estilo de estrategia no está dado ni tampoco el entorno establecido. Más bien se construyen a través de la “visión” de personas singulares y la estrategia consiste en actuar para alcanzar lo imaginado o visionado.

En cierta forma este estilo está más relacionado con el clásico que con los estilos adaptativo y dador de forma, pero hay que decir que con frecuencia se necesita mucho esfuerzo, mucho tesón, y mucha calidad en la ejecución de estrategias para alcanzar una visión suficientemente rompedora.

Los autores que venimos utilizando, Reeves, Love y Tillmans, mencionan a la empresa de correo UPS como un ejemplo de empresas visionarias. Sus dirigentes se dieron cuenta muy pronto del gran potencial que se abría con Internet y el e-commerce para empresas de paquetería.