Después de un plazo quizá un poco largo desde mi anterior post, vuelvo ahora, con el presente, a recuperar la reflexión sobre estrategia en la empresa a la que se dedica este blog. Recuerdo que nos interesa desarrollar nuevas ideas sobre la estrategia, y sobre todo nuevos enfoques para la dirección estratégica de empresas. Pretendo incluir dichas nuevas ideas en lo que llamamos “Estrategias Ágiles” y reconozco que todavía no hemos avanzado demasiado en cuanto a qué se refiere dicha denominación, en cuanto a su metodología y en cuanto a sus diferencias con la actividad tradicional de formulación de estrategias, metodología usada en la dirección estratégica de empresas hasta ahora y técnicas más empleadas recientemente.

Managers, Líderes y EstrategasDespués de haber revisado los conocimientos formales sobre el tema, de hacer una revisión histórica de la actividad y de los autores que más han aportado a su definición y de establecer algunas ideas previas sobre las “estrategias ágiles”, hemos pasado a revisar lo que se ha publicado recientemente sobre la materia en revistas especializadas y libros destacados. Nos habíamos quedado glosando el libro de Rafael Martínez Alonso, El Manual del Estratega, que es un buen libro y muy actual.

Resultaba además un libro muy adecuado para ser analizado aquí después de haber revisado varios artículos recientes de la revista Harvard Business Review (HBR) dedicados a aportar algo sobre la “estrategia para la estrategia”, es decir, sobre qué estilos o tipos de estrategia existen y cuales debían elegirse en estos tiempos.

El Manual del Estratega habla más bien de tipos de estrategas, es decir, de las personas responsables de las estrategias y de su estilo al enfrentarse a ellas y a su utilización. Esto no es problema para nuestro análisis, porque hablar  del estilo de un estratega es casi lo mismo que hablar del estilo de la estrategia que genera y aplica.

Más problemático es el hecho de que lo que se dice en el libro sobre los estrategas  se adapta mejor a los managers, o directivos.  Un estratega profesional o un profesional de la estrategia, por ejemplo, no será nunca “no razonable” ni “solucionador” ni siquiera “darwinista”, será siempre “profesional”, que es, por cierto, uno más de los estilos que se proponen en la destacada obra de Rafael Martínez. El “no razonable” puede ser el directivo, y lo es con mucha frecuencia, pero no el estratega profesional.

Quizá he dicho ya que hay tres materias en la empresa muy similares y a las que muchos confunden, mezclan y dan prioridad diversa. Se trata del management, el liderazgo y la estrategia. Las tres están relacionadas con la gestión de la empresa a su más alto nivel, son imprescindibles para el éxito de la empresa y constituyen materias con un cierto contenido teórico, metodológico y práctico.

Para mí las tres son diferentes, aunque su interrelación es muy fuerte en la actividad diaria de la empresa. Un General Manager, por ejemplo, debe ser siempre un buen Líder, y por supuesto, un buen Estratega.

El management, sin embargo,  es para mí la función o labor general de dirigir empresas, el liderazgo hace referencia a las capacidades, cualidades y habilidades que debe tener un alto directivo y la estrategia es una función especial y formal que tiene que desarrollar un profesional determinado.

En un libro tan rico, tan sólido, tan ilustrado, tan actual y tan ameno como el de mi amigo Rafael Martínez, todo lo que se dice está bien y resulta enriquecedor por demás, pero mi interés va más bien por lo que es la formulación de estrategias como profesión y lo que es la dirección estratégica de la empresa, como dirección avanzada de empresas en la que los estrategas tienen un papel importante que jugar.