El fundamento de la viralidad de un vídeo reside en que se comparta.

Las producciones para televisión con sus depuradas técnicas y trucos para la creación de vídeos no funcionan en el entorno online. Pero ¿por qué no? Las producciones de televisión están diseñadas para enganchar y retener a los telespectadores para que no cambien de canal y las producciones online deben estar dirigidas a crear un deseo de compartir y esto hace que se convierta en viral.

Las técnicas de producción y edición están desarrollados para la televisión – cortes rápidos, multicámaras, ángulos de cámara originales y similares -. La televisión nos atrapa y nos mantiene mirando una pantalla durante horas para que, al final del día, incluso si no estamos satisfechos con lo que nos transmite, obtiene su resultado entregando nuestra atención hacia sus anunciantes.

Pero para encontrar un hueco en la viralización online, si lo único que haces es ocupar nuestra atención, has fallado. En el vídeo viral, tu trabajo no es mantener a los espectadores para que no puedan cambiar de canal; es conseguir que amen lo que has hecho tanto que quieren dejar de hacer lo que están haciendo y compartirlo con sus amigos. Por tanto, el vídeo viral trata de compartir. Y, es esto precisamente lo que lo convierte en otro tipo de producción como jamás ha existido antes.

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Entonces, ¿cómo hacer que la gente quiera compartir? Evidentemente no se la puede forzar, pero si existen ciertos rasgos comunes a todos los videos virales que hacen que se compartan con más facilidad. Estos rasgos son controlables e imitables.

El boca a boca era la herramienta más eficaz y rápida para obtener el éxito en un negocio, actualmente Internet proporciona un alcance sin fronteras ya que coloca un megáfono gigante a cada negocio que se encuentra en la red y como nuestros contenidos se conviertan en virales se compartirán a una velocidad trepidante.

Para llegar a conseguir que nuestro contenido sea viral debemos compartir contenido con velocidad, y para ello Internet con las Redes Sociales: Youtube, Facebook, Twitter, Pinterest… como canales de comunicación permiten la distribución de gran alcance. Para comprender el concepto de viral debemos entender que los mecanismos de participación seguirán siendo cruciales para la propaganda de contenido online con éxito, cualquiera que sea la próxima tendencia de red social.

¿Qué es lo que se comparte con mayor frecuencia? Compartir es la emoción: Somos más propensos a compartir algo que nos hace sentir bien. Así que las emociones negativas como la tristeza nos convierten en comunicadores pasivos, porque cuando sentimos pesadumbre, no queremos  compartir.

Las emociones pasivas aun siendo positivas no estimulan la participación como la alegría y, emociones negativas como la ira o el miedo nos provocan estimulando una reacción que facilita el que compartamos con los demás estas sensaciones.

Las sensaciones que más fácilmente se comparten son las que nos emocionan fuertemente y son positivas.

Un elemento a explotar con los vídeos virales es una reacción primitiva conocida como la Respuesta de Orientación, que no es más que una reacción que nos hace dirigir nuestra atención ante un sonido o movimiento. Aunque estimular la Respuesta de Orientación tiene efectos secundarios, ya que si se repiten con frecuencia nos dejan de provocar sensaciones de respuesta y tenemos un interés menor en compartir.

Para ser viral, hay que conseguir que el público participe activamente. ¿Cómo hacerlo?

Hay que centrar al público en el contenido y no en crear trucos que distraigan su atención. Si nos distrae de los contenidos reales, hace más difícil crear una conexión emocional. Hay tres principios básicos para crear esa conexión emocional que lleva a compartir y puede ayudar a convertir tu vídeo en viral:

1. Contar la verdad.

2. No perder el tiempo.

3. Ser inolvidable.