Managers, Líderes y Estrategas

Managers, Líderes y Estrategas

Un artículo corto reciente de Kayvan Shahabi, Antonia Cusumano y Sid Sohonie, publicado en la revista virtual Strategy+Business, permite mi vuelta a este blog con una nueva entrega sobre el concepto de Estrategias Ágiles. El artículo lleva por título “Agility Is Within Reach” (La agilidad está al alcance) y es un ejemplo del uso creciente en la empresa de los términos “ágil” y “agilidad” que a mi se me ocurrió años atrás relacionar con la nueva estrategia empresarial necesaria en tiempos turbulentos como los actuales.

Puede ser interesante también conectar el tema con la revisión del libro de Rafael Martínez Alonso, El Manual del Estratega, que veníamos haciendo en este blog. El tercer tipo de estrategas que este autor analiza en su texto es el que llama “estratega profesional”, tema al que dedica tres capítulos ya que analiza bajo este epígrafe toda la metodología formal existente hoy sobre Planificación Estratégica y Dirección Estratégica.

Ya hemos mencionado en posts anteriores la pequeña crítica que al libro hemos hecho desde el principio, consistente en que la clasificación que establece de los estrategas no es correcta ya que estaría más indicada para denominar a las estrategias en sí o a los directivos o managers que las utilizan. Estos últimos, y las estrategias, son los que pueden ser “no razonables”, “solucionadores”, “darwinistas” y “orientados al cambio”, que son las clasificaciones que utiliza, junto con la de “profesionales”. Los estrategas son todos, o deben ser, profesionales. Insisto en esto, un estratega no puede ser “no razonable”, mientras que un directivo puede serlo y lo es con frecuencia.

Ser estratega, al menos como yo lo interpreto, es ser un profesional, es decir, ser un experto en ciertas áreas de conocimientos, en el manejo de determinadas metodologías y en el uso de técnicas diversas. Es verdad que yo mismo he dicho que todo alto directivo debe ser buen un estratega, pero el que “deba ser” no significa que lo sea en muchos casos, sobre todo desde un punto de vista profesional que es como yo creo que hay que hablar de “estratega”.

Ese conjunto de conocimientos, metodologías y técnicas forman algo complejo y a veces excesivo, lo que ha contribuido a hacer de la Planificación Estratégica y la Dirección Estratégica (dos actividades cercanas y casi iguales) algo engorroso, rutinario y burocrático. Precisamente por eso, Martínez Alonso dedica, como hemos dicho, tres capítulos a hablar de las estrategias profesionales, cuando a las otras cuatro categorías dedica sólo uno.

La metodología de dirección estratégica es larga y excesivamente formalista, y las técnicas son numerosas, para algo tan dinámico y tan creativo como saber adónde se va en una empresa, fijar los objetivos a alcanzar y conocer cómo se llegará desde el presente al futuro planificado.